La corriente del Golfo en su punto más débil en los últimos mil 500 años

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La corriente del Golfo en su punto más débil en los últimos mil 500 años

Desde mediados del siglo XIX y aproximadamente desde hace mil 600 años, el sistema global de circulación oceánica no ha estado en su punto máximo, en específico en la corriente del Golfo que circula por el Océano Atlántico.

De seguir debilitándose, la corriente podría alterar los procesos climáticos de Estados Unidos, Europa, y el Sahel africano, además, podría provocar un aumento más rápido del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos.

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Así lo revela una investigación realizada por el University College de Londres y el Instituto Woods Hole de Oceanografía (WHOI, por sus siglas en inglés). La investigación explica que cuando se trata de regular el clima global, la circulación del Océano Atlántico juega un papel clave.

De esa forma, el sistema en constante movimiento de la circulación en aguas profundas que provee la Corriente del Golfo, como se le conoce, envía agua cálida y salada hasta el Atlántico Norte donde libera calor a la atmósfera y calienta Europa Occidental. Por su parte, el agua más fría se hunde a grandes profundidades y viaja hasta la Antártida y finalmente regresa a la corriente misma.

“Nuestro estudio proporciona el primer análisis exhaustivo de los registros de sedimentos oceánicos, demostrando que este debilitamiento del vuelco del Atlántico comenzó cerca del final de la Pequeña Edad de Hielo, un período frío de siglos que duró hasta alrededor de 1850”, explicó Delia Oppo, científica en WHOI y principal autora del estudio publicado en Nature.

David Thornalley, profesor en University College London, cree que cuando el Atlántico Norte comenzó a calentarse cerca del final de la Pequeña Edad de Hielo, el agua dulce interrumpió el sistema, llamado Circulación Meridional de Derivación Atlántica (AMOC, en inglés) .

El hielo marino del Ártico y las capas de hielo y los glaciares que lo rodean comenzaron a derretirse, formando un enorme grifo natural de agua dulce que brotaba en el Atlántico Norte. Esta gran afluencia de agua dulce diluyó la superficie del agua de mar, haciéndola más liviana y menos capaz de hundirse profundamente, ralentizando el sistema AMOC.

Para investigar la circulación del Atlántico en el pasado, los científicos primero examinaron el tamaño de los granos de sedimentos depositados por las corrientes de aguas profundas; cuanto más grandes son los granos, más fuerte es la corriente.

Luego, usaron una variedad de métodos para reconstruir las temperaturas oceánicas cercanas a la superficie en regiones donde la temperatura está influenciada por la fuerza AMOC.

De acuerdo con Jon Robson, coautor del estudio, los nuevos hallazgos insinúan una brecha en los modelos climáticos globales actuales. “La circulación en el Atlántico Norte es mucho más variable de lo que se pensaba y es importante descubrir por qué los modelos subestiman las disminuciones de AMOC que hemos observado”, señaló.

Podría ser porque los modelos no tienen capas de hielo activas, o tal vez hubo más derretimiento del Ártico y, por lo tanto, más agua dulce que ingresa al sistema, de lo que se estima actualmente.

Otro estudio en el mismo número de Nature, dirigido por Levke Caesar y Stefan Rahmstorf del Instituto de Investigación de Impacto Climático de Potsdam, analizó los datos del modelo climático y las temperaturas pasadas de la superficie del mar para revelar que AMOC se ha debilitado más rápidamente desde 1950 en respuesta a calentamiento global reciente.

Juntos, los dos nuevos estudios proporcionan evidencia complementaria de que el actual AMOC es excepcionalmente débil, ofreciendo tanto una perspectiva a más largo plazo como una visión detallada de los cambios decenales recientes.

“Lo que es común a los dos períodos de debilitamiento de AMOC, el final de la Pequeña Edad de Hielo y las últimas décadas, es que ambos se calentaron y se derritieron. Se predice que el calentamiento y el derretimiento continuarán en el futuro debido a las continuas emisiones de dióxido de carbono”, explicó Thornalley.

Oppo está de acuerdo, ambos señalando, sin embargo, que al igual que los cambios pasados ​​en el AMOC les han sorprendido, puede haber sorpresas futuras inesperadas. Por ejemplo, hasta hace poco se pensaba que el AMOC era más débil durante la Pequeña Edad de Hielo, pero estos nuevos resultados muestran lo contrario, lo que destaca la necesidad de mejorar nuestra comprensión de este importante sistema.

University College London.

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By | 2018-04-16T09:26:41+00:00 abril 16th, 2018|La Tierra, News, Océanos|0 Comments

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