Sonda de la NASA descubre agua en Europa, una de las lunas de Júpiter

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Sonda de la NASA descubre agua en Europa, una de las lunas de Júpiter

Por encima de las superficie de Europa, una de las lunas de Júpiter, emergen columnas de vapor de agua agua según apunta un nuevo análisis de datos recopilados por la nave espacial Galileo de la NASA en 1997.

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Con su análisis el equipo de científicos pretende dar respuesta a la pregunta de si la luna de Júpiter tiene los ingredientes esenciales para sustentar la vida, en este caso agua en estado líquido.

Los datos de 1997 fueron sometidos a nuevos modelos informáticos avanzados, utilizados para develar lo que han calificado como un misterio: una curva localizada en el campo magnético de la luna que hasta ahora no se había explicado.

Imágenes previas obtenidas por el Telescopio Espacial Hubble en 2012 sugirieron la presencia de estas columnas de vapor, no obstante, el nuevo análisis reveló que la presenccia de agua podría ser fuerte si se corrobora en la presnecia de las columnas.

Los resultados de la investigación, fueron publicados en las páginas de la revista Nature Astronomy.

La investigación, según detalla la NASA en su página de internet, fue dirigida por Xianzhe Jia, físico espacial de la Universidad de Michigan y autor principal del artículo de la revista. Jia también trabaja en dos de los instrumentos que viajarán a bordo de Europa Clipper, la próxima misión de la NASA para explorar la habitabilidad potencial de la luna.

“Los datos estaban ahí, pero necesitábamos un modelo sofisticado para dar sentido a la observación”, explicó Jia.

El equipo de Jia retomó los datos de Galileo recolectados por Melissa McGrath, quien también forma parte del equipo de Europa Clipper.

“Uno de los lugares que ella mencionó salió a colación. Galileo hizo un sobrevuelo de ese lugar, y fue el más cercano que tuvimos. Nos dimos cuenta de que teníamos que regresar. Necesitábamos ver si había algo en los datos que pudiera decirnos si había o no una sola columna de vapor”, explicó Jia.

En el momento del sobrevuelo de 1997, a unos 200 kilómetros sobre la superficie de Europa, el equipo de Galileo no sospechaba que la nave pudiera estar rozando una columa que surgía de la luna helada. Ahora, Jia y su equipo creen, que el camino fue fortuito.

Cuando examinaron la información recopilada durante ese sobrevuelo hace 21 años, efectivamente, los datos del magnetómetro de alta resolución mostraban algo extraño.

Basándose en lo que los científicos aprendieron al explorar las columnas en la luna de Saturno, Encélado, ese material en penachos se ioniza y deja un punto característico en el campo magnético, sabían qué buscar. Y allí estaba en Europa, una curva breve y localizada en el campo magnético que nunca se había explicado.

Galileo llevaba un Espectrómetro de Ondas de Plasma (PWS) para medir las ondas de plasma causadas por partículas cargadas en gases alrededor de la atmósfera de Europa. El equipo de Jia extrajo esa información también, y con ello respaldó la teoría de la columna.

Jia estudió las firmas de magnetometría y ondas de plasma en un nuevo modelo 3D desarrollado por su equipo en la Universidad de Michigan, que simuló las interacciones del plasma con los cuerpos del sistema solar. El ingrediente final fue la información del Hubble que sugirió las dimensiones de las columnas potenciales.

El resultado que surgió, con una columna simulada, coincidía con el campo magnético y las firmas de plasma que el equipo extrajo de los datos de Galileo.

“Ahora parece haber demasiadas líneas de evidencia para descartar agua en Europa”, afirmó Robert Pappalardo, de Europa Clipper en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, en inglés) de la NASA en Pasadena, California.

“Este resultado hace que las columnas parezcan ser mucho más reales y, para mí, es un punto de inflexión. Ya no se trata de puntos inciertos en una imagen lejana”, añadió.

Los resultados representan una buena noticia para la misión Europa Clipper que la NASA planea lanzar en 2022. Desde la órbita de Júpiter, la misión navegará cerca de la luna en sobrevuelos rápidos de baja altitud.

Así pueden determinar si el vapor surge desde el océano de Europa o de lagos subterráneos, y además, el equipo será capaz de tomar muestras del líquido congelado y las partículas de polvo.

“Si existen columnas y podemos tomar muestras directamente de lo que viene del interior de Europa, entonces podemos ver con mayor facilidad si Europa tiene los ingredientes para la vida. Eso es lo que busca la misión. Esa es la gran imagen”, concluyó Pappalardo.

NASA.

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By | 2018-05-14T23:12:27+00:00 mayo 14th, 2018|Astronomía, Exploración Espacial, NASA, News, Universo|0 Comments

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