Los eventos meteorológicos más extremos en 2017: OMM

Huracanes catastróficos como los ocurridos en el Caribe y que alcanzaron Irlanda, olas de calor debilitantes y sequías, se han convertido en el común denominador del año 2017. La causa: los significativos aumentos de la temperatura global entre 2015 y 2017 sumados a la presencia de las emisiones de carbono en la atmósfera que tienen que ver con las actividades humanas.

Con este panorama, En 2017, de acuerdo con el más reciente informe y declaración de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentada en Bonn, Alemania, los fenómenos extremos han representado el mayor riesgo para la humanidad en distintos aspectos como salud, seguridad alimentaria y desplazamientos forzados.

Con esto, en su declaración la OMM destaca que “la temporada ciclónica en el Atlántico Norte fue muy intensa”. El índice de energía ciclónica acumulada, que mide la intensidad total y la duración de los ciclones, alcanzó en septiembre su valor mensual más elevado jamás registrado.

En el Atlántico Norte hubo tres huracanes de primer orden y de gran impacto, que se sucedieron en un corto intervalo de tiempo: Harvey en agosto e Irma y María en septiembre. Harvey llegó a tierra en Texas como sistema de categoría 4 y permaneció cerca de la costa durante varios días, provocando lluvias extremas e inundaciones graves. Un pluviómetro ubicado cerca de Nederland (Texas) midió un total provisional de mil 539 milímetros de precipitación en siete días, que fue el mayor volumen jamás registrado para un solo fenómeno en el territorio continental de los Estados Unidos.

Tanto Irma como María alcanzaron una intensidad de categoría 5 y provocaron destrozos importantes en varias islas caribeñas y ‑en el caso de Irma‑ en Florida. A mediados de octubre, Ophelia se convirtió en un huracán de primer orden en la categoría 3 cuando se encontraba más de mil kilómetros al noreste que ningún otro huracán anterior del Atlántico Norte. Causó daños importantes en Irlanda, mientras que los vientos asociados a este sistema contribuyeron a provocar incendios de gran magnitud en Portugal y el noroeste de España.

El Equipo de Expertos sobre el Impacto del Clima en los Ciclones Tropicales de la OMM llegó a la conclusión de que, si bien no existen pruebas que demuestren claramente que el cambio climático influya en la mayor o menor frecuencia de los huracanes que se desplazan lentamente y llegan a tierra, como en el caso de Harvey, es probable que el cambio climático inducido por el hombre sea el causante de que las precipitaciones sean más intensas y de que el actual aumento de nivel del mar acreciente los efectos de las mareas de tempestad.

Por su parte, las lluvias intensas también generaron desastres alrededor del mundo. En agosto, un deslizamiento de tierra en Freetown, Sierra Leona causó la muerte de 500 personas. Además, en la ciudad cayeron mil 459 milímetros de lluvia en dos semanas, casi el cuádruple de la media.

A su vez, en abril las fuertes precipitaciones provocaron un deslizamiento de tierra en Mocoa, al sur de Colombia, que dejó al menos 273 víctimas.

Muchas zonas del subcontinente indio se vieron afectadas por las inundaciones monzónicas, pese a que el volumen de las precipitaciones estacionales se mantuvo cercano a la media. Las inundaciones más graves se produjeron a mediados de agosto en el este de Nepal, al norte de Bangladesh y en la vecina India, al norte del país. En Mawsynram, India cayeron más de mil 400 milímetros del 9 al 12 de agosto. En Rangpur, Bangladesh en dos días, entre el 11 y el 12 de agosto, cayó tanta agua como en un mes: 360 milímetros.

Como consecuencia, en la India, Bangladesh y Nepal se produjeron más de mil 200 víctimas mortales y, al mismo tiempo, más de 40 millones de personas resultaron desplazadas o se vieron afectadas de algún otro modo. La Organización Mundial de la Salud indicó que, tan solo en Bangladesh, se notificaron más de 13 mil casos de enfermedades transmitidas por el agua y de infecciones respiratorias durante tres semanas en el mes de agosto, mientras que en Nepal se informó de amplios daños en los establecimientos de salud pública.

En marzo hubo inundaciones en muchas zonas del Perú, que causaron la muerte de 75 personas y dejaron a otras 70 mil sin hogar. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó de que se habían producido pérdidas significativas de cultivos, especialmente de maíz. Este tipo de inundaciones suelen producirse en el Perú durante la última fase de un episodio de El Niño. Si bien en 2017 no hubo ningún episodio de El Niño en toda la cuenca del Pacífico, en marzo las temperaturas de la superficie del mar cerca de la costa peruana se situaron 2 °C o más por encima de la media, siendo similares a los valores de El Niño.

A mediados de año se produjeron graves inundaciones en algunas partes del sur de China, especialmente en la cuenca del río Yangtsé. Del 29 de junio al 2 de julio el total de las precipitaciones acumuladas alcanzó los 250 milíetros. Se notificaron 56 víctimas mortales y se estimaron pérdidas económicas por un valor superior a 5 mil millones de dólares.

En enero y febrero cayeron intensas lluvias en el oeste de los Estados Unidos, causando graves inundaciones, numerosos deslizamientos de tierra y la evacuación de decenas de miles de personas. Fue el invierno más lluvioso jamás registrado en Nevada y el segundo en California.

OMM

SkyAlert Storm

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By | 2017-11-10T13:30:18+00:00 noviembre 10th, 2017|Calentamiento Global, Cambio Climático, Ciclones Tropicales, Desastres, Ecología & Medioambiente, Huracanes, Inundaciones, Meteorología, Tormenta Tropical|Comentarios desactivados en Los eventos meteorológicos más extremos en 2017: OMM