El surgimiento del Río Nuevo en Argentina preocupa a las autoridades

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El surgimiento del Río Nuevo en Argentina preocupa a las autoridades

La aparición repentina de una nueva red de ríos en la provincia de San Luis, al centro de Argentina, ha desconcertado a los científicos, preocupado a los ecologistas y puesto en alerta a los agricultores de la zona. Además, plantea preguntas urgentes sobre el costo ambiental de la dependencia del país a sus cultivos de soya, los de mayor exportación.

Una nueva historia publicada en el diario inglés The Guardian, relata cómo se formó esta red de ríos y sus consecuencias en un momento en que el cambio climático, la sobreexplotación de recursos naturales y la deforestación, parecen incontenibles.

Una mañana, después de una noche de fuertes lluvias, Ana Risatti se despertó con un rugido frente a casa. Cuando salió para mirar se percató de lo que se trataba. “Casi me desmayo cuando vi lo que realmente era”, relata. El agua que escuchaba se precipitaba por un barranco cerca de la valla de alambre alrededor de su casa.

“La tierra se había abierto como un cañón. El agua estaba llegando tan lejos como pude ver. Enormes montículos de tierra, hierba y árboles fueron transportados a lo largo de la superficie del agua”, explica.

El barranco que se formó esa noche ahora ha crecido 25 kilómetros de largo y en su punto más profundo se hunde hasta 25 metros; en su punto más ancho alcanza los 60 metros.

Esa noche se formó el más grande de los cursos de agua en la región: el Río Nuevo que corre a través de la Cuenca del Morro. Una cuenca de agua subterránea con una inclinación que cubre 373 mil hectáreas de planicies en la provincia de San Luis.

El reportaje apunta que hasta principios de la década de 1990 la cuenca era un paisaje de bosques y pastizales que absorbían el agua, pero que desaparecieron en su mayoría al ser reemplazados por el maíz y las plantaciones de semillas de soya.

De acuerdo con Greenpeace, como lo rescata el diario, en el país se han perdido unos 2.4 millones de hectáreas de bosque en los últimos años. La transformación de Argentina en campos de soya es la principal consecuencia de esta pérdida y ahora, 60% de la tierra cultivable del país pertenece a esta semilla.

¿Cómo se formó el río?

Según investigadores el río es consecuencia de la deforestación, las malas o excesivas prácticas agrícolas en la zona, y en gran medida, el cambio climático, que con el paso del tiempo ha traído lluvias excesivas en la región.

“La aparición de un nuevo río en una zona que nunca había tenido cursos de agua desconcierta a los científicos y tiene descorazonados a los agricultores”, señala como punto principal el reportaje.

De hecho, esta zona no es propicia para soportar el caudal de un gran río y de ahí vienen los principales problemas que el Río Nuevo ha traído consigo. Al ser un afluente tan joven su curso cambia constantemente y afecta las tierras de los pobladores de San Luis.

Argentina es la tercera nación productora de soya más grande del mundo, solo después de Estados Unidos y Brasil, y representa el 18% de la producción mundial. En 2016, las exportaciones combinadas de soya, harina de soya y aceite de soya representaron el 31% de las exportaciones totales del país.

Mientras que el bosque que se encontraba anteriormente absorbía grandes cantidades de agua hacia el manto acuífero durante el año, las características de la soya, de raíces cortas y crecimiento solo en pocos meses, ha provocado que el manto se eleve e incremente la velocidad del flujo lo cual hace colapsar al suelo permeable de la zona.

Alrededor de 2008, los agricultores comenzaron a informar la aparición de canales de poco profundos, pero en los últimos cinco años, el ritmo de la erosión se aceleró dramáticamente, y esas corrientes se han convertido en profundas trincheras.

De esta forma, uno de los problemas más comunes que los agricultores han detectado desde la aparición del río es que cuando llueve, sus aguas inundan campos completos de cultivo con una capa de sedimentos que se alza por un metro de altura.

Alberto Panza, otro agricultor en la zona señala que su tierra fue cortada en dos por la zanja que formó el río. Además, ha criticado que los otros granjeros se han ido a grandes ciudades y le han dejado la operación de sus tierras a grandes productoras agricolas a las que les preocupa poco la situación.

“Esto solía ser tierra totalmente plana cubierta de pastizal”, explica. El río, sigue cambiando su curso constantemente y por eso, Panza no ha podido construir un puente o alguna conexión entre las aguas para poder llegar al otro lado de su tierra.

Si bien el gobierno de San Luis se ha hecho consciente de la situación en Cuenca del Morro, la realidad es que menos de un tercio de esta está cubierta por bosques o pastizales y el resto es ya cultivo dedicado a la soya y el maíz.

El gobierno busca evitar que la cuenca se convierta en el delta de un río. Su reacción ocurrió luego de que nuevos cursos de agua empezaron a aparecer a las afueras de la ciudad de Villa Mercedes y cerca de dos carreteras que transportan el comercio internacional entre Argentina y Brasil.

Gracias a los esfuerzos de Claudio Sáenz, Juan Cruz Colazo y Mario Galván, tres científicos que trabajan en la zona desde hace 10 años, han logrado que San Luis aprobara una ley de emergencia en 2016 obligando a los terratenientes a conservar el 5% de sus granjas como bosques o pastos y a plantar cultivos de invierno que consumen agua cuando sus tierras no están siendo utilizadas para soya.

The Guardian.

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