¿Qué son los exoplanetas y por qué la NASA lanzará una misión para estudiarlos?

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¿Qué son los exoplanetas y por qué la NASA lanzará una misión para estudiarlos?

Más allá del sistema solar, mundos orbitan alrededor de estrellas distintas a nuestro Sol. Se llaman exoplanetas o planetas extrasolares y serán el objeto de estudio del nuevo satélite que la NASA lanzará al espacio este miércoles después del aplazamiento de su salida de la Tierra.

De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) los exoplanetas existen en una gran variedad de tamaños, desde gaseosos más grandes que Júpiter o pequeños planetas rocosos casi tan grandes como la Tierra o Marte.

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Pueden estar lo suficientemente calientes como para hacer hervir el metal, o estar encerrados en estado de congelación. Sus “años” pueden durar tan poco como unos cuantos días, o pueden orbitar dos soles a la vez como en la Guerra de las Galaxias. Pero además, existen algunos que vagan por galaxias en la oscuridad permanente al no estar acompañados de un sol.

¿Cuál sería el número de planetas existentes tan solo en nuestra Vía Láctea? Se calcula que en este sistema, existen alrededor de 400 mil millones de estrellas, el Sol entre ellas. Si casa una de estos estrellas no tiene un solo planeta, o como el nuestro, un sistema completo de ellas, entonces el número de planetas en la galaxia podría ser asombroso. Una cosa de trillones.

El primer exoplaneta descubierto en el escenario fue 51 Pegasi b, un “Júpiter caliente” a 50 años luz de la Tierra que está encerrado en una órbita de cuatro días terrestres alrededor de su estrella. El planeta fue descubierto en 1995 y pronto se convirtió en un tema: el de los planetas extrasolares, como también se les conoce.

Más recientemente se descubrió a Proxima Centauri, una estrella vecina cercana que posee al menos un planeta, probablemente rocoso. Se encuentra, según los astrónomos, a 40 billones de kilómetros de nuestra tierra. La mayor parte de los exoplanetas hallados hasta ahora, están a cientos o miles de años luz de distancia.

En la actualidad, vivimos en un universo repleto de exoplanetas. El recuento de planetas confirmados es de 3 mil 700 y está en un aumento constante.

Pero esto es solo una pequeña muestra de las galaxias como un todo, la cuenta podría elevarse a decenas de miles dentro de una década a medida que se eleve la capacidad de observación de telescopios robóticos elevados en el espacio.

Dichos telescopios pueden realizar una inspección cercana de los exoplanetas, sus atmósferas y su potencial para albergar alguna forma de vida.

El descubrimiento de dichos cuerpos se basa en dos métodos principales que dependen del “bamboleo” y las sombras producidas por el planeta en cuestión.
Este método de “oscilación”, llamado de velocidad radial, observa el temblor revelador de las estrellas cuando son empujadas hacia adelante y hacia atrás por tirones gravitacionales de un planeta en órbita. El tamaño de dicha oscilación revela la masa del planeta.

Pero la gran mayoría de los exoplanetas se han encontrado mediante la búsqueda de sombras: la inclinación increíblemente pequeña en la luz de una estrella cuando un planeta cruza su cara. Los astrónomos llaman a este cruce un “tránsito”.

El tamaño de la caída en la luz estelar revela cuán grande es el planeta en tránsito. Esta búsqueda de sombras planetarias se conoce como el método de tránsito.

En mayo de 2009, el telescopio espacial Kepler de la NASA, encontró casi 2 mil 700 exoplanetas confirmados por este método. En su nueva misión “K2”, el telescopio sigue descubriendo nuevos cuerpos a pesar de que su combustible podría agotarse muy pronto.

Cada método tiene sus ventajas y desventajas. Las detecciones de temblor proporcionan la masa del planeta, pero no brindan información sobre la circunferencia o el diámetro del planeta. Las detecciones de tránsito revelan el diámetro pero no la masa.

Al usar múltiples métodos en conjunto, los astrónoms han podido obtener las estadísticas vitales de sistemas planetarios enteros, sin siquiera obtener imágenes directamente de los planetas.

El mejor ejemplo hasta ahora es el sistema TRAPPIST-1 a unos 40 años luz de distancia, donde siete planetas del tamaño de la Tierra orbitan alrededor de una pequeña estrella roja.

Los planetas TRAPPIST-1 han sido examinados con telescopios terrestres y espaciales. Los estudios basados ​​en el espacio revelaron no solo sus diámetros, sino la sutil influencia gravitatoria que estos siete planetas estrechamente compactados tienen entre sí; a partir de esto, los científicos determinaron la masa de cada planeta.

Aún se desconoce mucho sobre estos siete mundos, incluso si poseen atmósferas u océanos, capas de hielo o glaciares, pero TRAPPIST-1 se ha convertido en el sistema solar más conocido aparte del nuestro.

Con el lanzamiento de TESS, el satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite, la NASA podrá realizar un estudio de casi todo el cielo de las estrellas más cercanas y brillantes para buscar planetas en tránsito. Kepler, el antiguo maestro de los tránsitos, pasará la antorcha del descubrimiento a TESS.

TESS, a su vez, revelará los mejores candidatos para una mirada más cercana con el Telescopio Espacial James Webb, actualmente programado para lanzarse en 2020. El telescopio Webb, que despliega un espejo gigante, segmentado y que recoge la luz que se desplazará sobre una plataforma, está diseñado para capturar la luz directamente de los propios planetas.
La luz se puede dividir en un espectro multicolor, un tipo de código de barras que muestra qué gases están presentes en la atmósfera del planeta.

NASA lanzará TESS

Estas son algunas de las misiones que la NASA ha puesto o pondrá en marcha para estudiar a los exoplanetas (NASA).

Los objetivos de Webb pueden incluir “supertierras”, o planetas más grandes que la Tierra, pero más pequeños que Neptuno, algunos de los cuales podrían ser planetas rocosos gigantes, pero parecidos al nuestro.

A pesar de lo poco que se sabe de estos planetas, con suerte alguno de ellos mostraría signos de gases como el oxígeno, dióxido de carbono o metano presentes en su atmósfera. Esa mezcla, sería un fuerte recordatorio de nuestra atmósfera, y sería un indicador de presencia de vida.

Pero la búsqueda de atmósferas similares a la Tierra en exoplanetas del tamaño de la Tierra probablemente tendrá que esperar a una generación futura de sondas espaciales aún más potentes en la década de 2020 o 2030, explica la NASA.

NASA.

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By | 2018-05-03T23:34:09+00:00 abril 17th, 2018|Astronomía, Exploración Espacial, NASA, News, Universo|0 Comments

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