Análisis sobre la temporada de lluvias y ciclones 2018

¿Qué cambios se están dando en el océano Atlántico en relación con la temporada de ciclones tropicales 2018?

Temperaturas superficiales del mar más frías de lo normal, en el Atlántico, fuerte viento en altura y una tendencia a pasar de fase Neutra a “El Niño”, en el Pacífico, pueden afectar el desarrollo y actividad de ciclones tropicales durante los próximos meses, ¿cuáles serían las consecuencias?

El pasado 31 de mayo, la Universidad de Colorado emitió una actualización del pronóstico de Ciclones Tropicales en el Atlántico, en el que se indicó un total de 14 tormentas con nombre por lo que se podría considerar una temporada con actividad dentro de lo normal, pronóstico similar al emitido por el Servicio Meteorológico Nacional. No obstante, desde abril se ha estado observando cambios en los patrones tanto atmosféricos como oceánicos en la porción tropical del Atlántico, incluyendo el mar Caribe, lo que puede dar como resultado una temporada menos activa a lo esperado. Se ha observado los siguientes efectos:

Las temperaturas superficiales del mar Atlántico (incluyendo el Caribe), muestra valores por debajo de lo normal desde abril de este año, que han alcanzado un mínimo extremo de hasta casi 5 °C menor a la climatología cercano a África, aunque el promedio en la región tropical ronda de sólo 1 °C. Para que tenga una idea del gran cambio que puede implicar ese grado, imaginen un día cualquiera en el que la temperatura máxima en una ciudad es de 20 °C y al siguiente día es de 35 °C o de 5 °C causando tormentas o nevadas, un día soleado o nublado, ventoso o tranquilo, entonces bajo esta condición, los fenómenos sobre el mar pueden intensificarse o debilitarse.

Esto puede deberse, entre otros, a la persistencia de un sistema anticiclónico semipermanente sobre el Atlántico, el cual es normal en la zona, pero ha tenido mayor intensidad ocasionando un constante y fuerte flujo del Noreste desde el Reino Unido, España y alcanzando costas de África. Surgencias o brotes de agua fría es el resultado de este viento al soplar constantemente en dirección contraria a lo costa, dejando un “espacio libre” y justamente obligando a que las aguas profundas comiencen a surgir.

Viento fuerte en altura o cizalla también ha persistido en la región a una altura entre 8 y 15 km aproximadamente por encima de la superficie. Estos vientos han estado con una intensidad mayor a lo normal, la cual ocasiona que a los sistemas de tormentas se les dificulte desarrollarse verticalmente y por lo tanto rápido se disipen. Entonces, si los ciclones tropicales tienen organizadas a las tormentas, ocurriría lo mismo perdiendo configuración y disipándose rápidamente.

Otro factor es el posible desarrollo de “El Niño”. Después de un invierno en que dominaron aguas frías superficiales en el pacífico ecuatorial, desde mayo éstas comenzaron a calentarse hasta alcanzar temperaturas dentro de lo normal, indicando la presencia de la fase Neutra.

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El fenómeno de “El Niño” y “La Niña

Recientes previsiones climáticas indican que, sobre la misma zona ecuatorial del pacífico, el mar seguirá calentándose y acoplándose con la atmósfera, sugiriendo la presencia de “El Niño” el cual favorece que el viento superficial sobre el Atlántico se acelere, al igual que la cizalla, disminuyendo la cantidad de ciclones tropicales. Si eso ya se esta presentando (intensidad de vientos), y es probable sea mayor, entonces la actividad ciclónica puede ser menor.

Se puede resumir que estos factores estarían ocasionando una posible menor actividad ciclónica durante esta temporada en el Atlántico, y así lo mencionan varios meteorólogos de Estados Unidos, justamente haciendo alusión a lo aquí mencionado. Es probable que en la próxima actualización que emitirá la Universidad de Colorado el 2 de julio, pueda verse reflejado esta situación; de hecho, el pronóstico del “Tropical Storm Risk” del Reino Unido muestra sólo 9 tormentas con nombre, distando de los 14 previsto por Estados Unidos.

Haciendo mención más específica sobre las posibles regiones de formación ciclónica, resalta que El Golfo de México y el Atlántico Norte (zona subtropical) es donde se podría presentar la mayor cantidad de ciclones tropical y menores serían en el Caribe y el Atlántico tropical (desde las Antillas Menores hasta África. Esto es muy importante ya que de esto podría intuirse que zonas se verían afectas directa o indirectamente por los sistemas y en este caso, podría ser la Península de Yucatán y el Norte del Golfo de México y costas del Sureste de Estados Unidos. Lo anterior sólo se confirmará cuando se forme algún sistema.

Es importante aclarar que, a pesar de que se puedan presentar pocos ciclones, su intensidad puede incluso ser significativa. Por ejemplo, en 1985 se tuvo una situación similar a la actual, inclusive es el año con récord de temperaturas frías sobre el mar atlántico.

Durante la temporada de 1985 sólo se formaron 11 tormentas con nombre, ninguno afectó directamente a México, observándose zonas de origen al norte o cercano a Islas de del Caribe y Golfo de México, las cuales siguieren la trayectoria del Anticiclón semipermanente del que se mencionó al principio de esta nota.

Todo esto, se presume que podría tener un efecto directo en la cantidad de lluvias sobre el territorio nacional, comenzándose a observar a partir de los últimos días de junio y al menos hasta los primeros días de septiembre. Todos los años se presenta un periodo (promedio) de 40 días en que las lluvias tienden a disminuir y las temperaturas se incrementan, conocida como “Canícula”, sequia intraestival o de medio verano”.

En el periodo de julio a agosto, es normal que las lluvias disminuyan, pero bajo los escenarios antes descritos, este año la canícula se observa con lluvias aún menores a lo normal, lo que se puede intuir como resultado de menor incidencia de sistemas tropicales, favoreciendo una temporada de lluvias menos lluviosa a lo que generalmente se presenta. Esto puede traes consecuencias en el campo y la ganadería ya que la sequía se puede extender e intensificarse, además de afectar a los acuíferos y abastecimiento de agua. Esto que se menciona dependerá de la intensidad en que la canícula se presente, por ahora sólo deberá tomarse como información.

Conclusiones:

  • Es probable que esta temporada de ciclones en el Atlántico se presente menor cantidad de sistemas en comparación con la climatología (13-14) así como de Ondas Tropicales.
  • Los que se formen podrían tener menor intensidad o duración, así como menor probabilidad de generar efectos en el territorio mexicano de forma directa
  • Menor cantidad de lluvias (sin ser nulas) se observaría en México, con una posible canícula más acentuada entre julio, agosto e inicios de septiembre.
  • Menores periodos lluviosos entre julio y septiembre (sin ser nulos).
  • A pesar de que se puedas presentar menor cantidad de sistemas tropicales, su intensidad no se relacionaría y se pueden presentar huracanes mayores (categorías 3, 4 y/o 5) así como daños.

Como información extra, sobre la cuenca del Pacífico la temporada de ciclones podría ser por arriba de lo normal, presentándose hasta 18 sistemas tropicales, donde la mayoría se quedarían sobre mar abierto, pero, algunos de estos podrían tener mayor incidencia en el Noroeste de México entre agosto y octubre, generando importantes precipitaciones, y quizá de forma indirecta, sobre el centro y sur del país, donde es muy poco probable que se tenga efectos directos.

InfoMeteoro

SkyAlert Storm

 

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