¿Y “Brecha de Guerrero”? Expertos explican por qué no ha temblado en esa zona

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¿Y “Brecha de Guerrero”? Expertos explican por qué no ha temblado en esa zona

De acuerdo al Servicio Sismológico Nacional, en Guerrero se registra alrededor del 25% de la sismicidad de México por la placa de Cocos (oceánica) que se subduce por debajo de la placa Norteamericana (continental). Algunos de los sismos importantes de Guerrero, y que han dejado daños en CDMX, son el “Sismo del Ángel” del 28 de julio de 1957 de magnitud 7.5, y el “Sismo de Petatlán” del 14 de marzo de 1979 con magnitud de 7.6 donde colapsó la Universidad Iberoamericana en la colonia Campestre Churubusco.

Luego de un sismo, se ha acumula nuevamente energía en los límites entre placas la cual será liberada mediante la ocurrencia de un sismo, algo que siempre ha acompañado la evolución de nuestro planeta. Con el paso el tiempo, en una región en donde no ha ocurrido un sismo es mayor la probabilidad de que ocurra alguno tal y como ocurre entre Acapulco y Petatlán, región conocida como la “Brecha de Guerrero”

En esta zona de guerrero, entre 1899 y 1911, han ocurrido cuatro sismos cuyas magnitudes fueron entre 7.5 y 7.8. Han transcurrido más de 100 años desde el último gran sismo razón por la cual la “Brecha de Guerrero”se considera un sitio con alta probabilidad de ocurrencia para un sismo con magnitudes similares; sin embargo, estos son algunos de los escenarios que planteó meses atrás el Dr. Carlos Valdés, director del Centro Nacional de Prevención de Desastres:

  1. Cuatro sismos con magnitudes similares (7.5 – 7.8) a los del periodo de 1899 – 1911.
  2. Un solo sismo que abarque toda la “Brecha”cuya magnitud estimada sería alrededor de 8.1.
  3. Que el área de ruptura incluya las zonas aledañas a la “Brecha” incrementando la magnitud estimada del sismo a 8.4.

Una nueva tesis: ¿Por qué no ha temblado en la “Brecha de Guerrero”?

Expertos del Centro de Geociencias (CGeo) y del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, explicaron que la capa de gabro (roca ígnea) en la base de la placa Norteamericana es poco permeable y no permite el paso constante de agua. Entonces, cuando la placa de Cocos entra por debajo de ella libera fluidos que quedan atrapados lo que genera menor fricción y evita la acumulación de energía. Los resultados de sus investigaciones fueron publicados en la prestigiada revista Geology.

“La lógica indica que tarde o temprano habrá uno. Hemos hecho estudios y descubrimos que en el pasado hubo vulcanismo por largo tiempo, mucho más que en el resto de la costa del Pacífico”, comentó Luca Ferrari, investigador del CGeo de la UNAM, en Juriquilla, Querétaro.

Al investigar la zona, encontraron que ahí se registró actividad volcánica constante por casi 40 millones de años, y evidencia de ello son las rocas halladas de los periodos Cretácico, Paleoceno, Eoceno y Oligoceno. Gran cantidad de ellas son gabróicas, equivalentes de los basaltos que se forman de coladas de lava, pero cristalizadas a profundidad.

Rocas impermeables, la posible razón

Los investigadores sugieren que la formación de esta capa de roca entre las placas incrementa la presión de fluidos, pues la capa de gabro en la base de la placa superior (Norteamericana) es poco permeable y no permite el paso constante de agua.

Cuando la placa de Cocos se subduce (entra abajo) a la Norteamericana libera fluidos que quedan atrapados, generando menor fricción, como si se tratara de un lubricante, lo que evita que se acumule la suficiente energía como para que haya un terremoto grande.

Esto, posiblemente, da lugar a los ‘”sismos lentos”: en lugar de moverse las dos placas en decenas de segundos, el desplazamiento dura de uno a seis meses por lo que no producen percepción o vibración alguna pero sí son registrados mediante equipos GPS que detectan hasta los mínimos cambios de posición.

El movimiento de la placa de Cocos hace que la placa que está sobre ella (Norteamericana) se “hinche”, levantándose decenas de centímetros; luego, con el sismo lento regresa el terreno a la normalidad, en un proceso que dura meses.

Para probar esta teoría, y apoyados por investigadores del IGf y del CGeo, se hicieron registros magnetotelúricos: se midieron las corrientes eléctricas de las primeras decenas de kilómetros de la Tierra, lo que permitió ver cuáles zonas eran más conductoras, desde el punto de vista eléctrico, lo cual se asocia a la presencia de fluidos.

“El agua es un conductor de electricidad; una roca seca no conduce, pero si tiene agua lo hace. Lo que vimos en el perfil de la Brecha de Guerrero fue un conductor por debajo de la placa, justo en la interfaz de la de Cocos y la Norteamericana, como pensábamos. Es decir, ahí hay fluidos atrapados”, remarcó Ferrari, ganador del Premio Universidad Nacional en el área de investigación en Ciencias Exactas.

Igualmente, los expertos realizaron estudios similares más allá de la Brecha de Guerrero, y no detectaron conductividad entre las placas, lo que implica que las rocas en esas otras regiones no son impermeables; los fluidos sí pasan a la placa superior, lo que genera fricción entre las placas y acumula más energía, que al final puede ser liberada como un gran sismo.

En el artículo de Husker, Ferrari y colaboradores se sugiere que ésta podría ser una de las razones por las que hasta ahora no se ha registrado un movimiento sísmico de consideración en la Brecha de Guerrero, pero el modelo necesita comprobarse con más estudios.

“Esto no implica que no llegará un terremoto a la Ciudad de México, puede venir de Oaxaca, Michoacán o de una zona fuera de la Brecha. Si se generara un sismo similar al de 1985 en la Brecha sería terrible, porque está justo al sur de nuestra urbe”, enfatizó el investigador.

Para corroborar su teoría, Ferrari destacó que será clave el estudio con el Geoslicer, proyecto del Departamento de Sismología del IGf con la Universidad de Kioto para corroborar la información histórica sobre terremotos y tsunamis en los últimos siglos, y conocer los paleosismos y paleotsunamis hasta por lapsos que van de los dos mil 500 a tres mil años de antigüedad.

 

Referencias:

Servicio Sismológico Nacional

DGCS-UNAM

Cenapred

SkyAlert

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By | 2018-07-17T14:05:22+00:00 julio 17th, 2018|Alerta Sísmica, Desastres, Prevención, Sismos México, SkyAlert|0 Comments

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