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Conocer másEl sismo de magnitud 6.5 registrado hoy en San Marcos, Guerrero, es un recordatorio claro de que la costa del Pacífico mexicano se mantiene en vigilancia por su actividad tectónica. Aunque este evento no corresponde a la liberación total de energía de la llamada Brecha Sísmica de Guerrero, sí ocurre dentro de una de las regiones más vigiladas y estudiadas del país debido a su potencial para generar sismos de gran magnitud con efectos severos, particularmente en el centro del territorio nacional.
¿Qué es la Brecha Sísmica de Guerrero?
Una brecha sísmica es un segmento tectónico donde no han ocurrido sismos grandes durante un periodo de tiempo prolongado, lo que sugiere acumulación de energía que eventualmente deberá liberarse. Estas regiones son consideradas zonas de alto peligro sísmico, aunque se sigue aprendiendo bastante de dichas zonas.
La Brecha de Guerrero se localiza a lo largo de la costa del estado, aproximadamente entre Papanoa y Acapulco, con una longitud cercana a 230 km y un ancho aproximado de 80 km. Históricamente, esta región ha generado múltiples sismos de gran magnitud; entre 1845 y 1911 se registraron al menos seis eventos mayores. Desde entonces, no ha ocurrido un sismo que libere la energía acumulada en toda la extensión de la brecha.

¿Por qué es especialmente peligrosa?
La relevancia de esta brecha no solo radica en su tamaño, sino en su proximidad a la Ciudad de México, ubicada a poco más de 300 km, la distancia más corta entre la costa del Pacífico y la capital. Un sismo de magnitud similar o superior a 8.0 en esta zona podría generar desastrosas amplificaciones en los suelos lacustres del Valle de México, con efectos potencialmente más intensos que los observados en el sismo del 19 de septiembre de 1985.
¿Por qué no ha ocurrido el gran sismo esperado?
Existen dos explicaciones principales que no son excluyentes:
- Acumulación continua de energía, que podría liberarse en uno o varios sismos futuros (medianos a grandes), no necesariamente en un solo evento catastrófico.
- Liberación parcial de esfuerzos mediante sismos lentos (o silenciosos), fenómenos que no generan ondas sísmicas perceptibles, pero que sí producen desplazamientos medibles de la corteza terrestre.
Desde inicios del siglo XXI se han identificado varios eventos de sismo lento en la Brecha de Guerrero (2001–2002, 2006 y 2009–2010), con desplazamientos de varios centímetros registrados mediante redes GPS. Estos eventos han liberado energía equivalente a sismos de magnitud aproximada entre 7.5 y 7.6, aunque de forma gradual. Es importante subrayar que la presencia de sismos lentos no elimina la posibilidad de un sismo repentino y violento. Por el contrario, hace que los escenarios de peligro sean más complejos, ya que combinan distintos mecanismos de liberación de energía y dificultan la estimación precisa de periodos de recurrencia.
¿Qué magnitud podría esperarse?
Con base en la geometría de la brecha y en modelos sismotectónicos conocidos, si la ruptura ocurriera en toda su extensión, la magnitud estimada sería del orden de 8.2 a 8.4. También se consideran escenarios alternativos, como:
- Un sismo cercano a magnitud 8 con una réplica importante.
- Una secuencia de varios sismos entre 7.5 y 7.7, como ocurrió a finales del siglo XIX.
- Una ruptura mayor que se extienda más allá de los límites tradicionales de la brecha.
Instrumentación y preparación: la clave del alertamiento
En los últimos años se ha fortalecido de manera significativa la instrumentación sísmica y geodésica en la costa de Guerrero, incluyendo acelerógrafos, estaciones sísmicas y redes GPS de alta precisión. Esta infraestructura es fundamental para:
- Mejorar el monitoreo y estudio sismotectónico.
- Reducir la incertidumbre en los modelos.
- Incrementar el tiempo efectivo de alertamiento sísmico para ciudades vulnerables.
Actualmente, sistemas de alertamiento temprano cuentan con cobertura en múltiples localidades de la costa guerrerense, lo que permite detectar rápidamente eventos como el ocurrido hoy en San Marcos y emitir alertas oportunas. Como la REDSkyAlert que mantiene una instrumentación densa en la Brecha de Guerrero.
Conclusión
El sismo de hoy no es “el gran sismo” de la Brecha de Guerrero, pero sí confirma que la región sigue activa y acumulando esfuerzos. La pregunta clave no es cuándo ocurrirá un sismo mayor —algo que hoy no puede predecirse con fecha y hora—, sino qué tan preparados estamos para enfrentarlo. La experiencia histórica, el conocimiento científico actual y la inversión en monitoreo y alertamiento son las herramientas más efectivas para reducir riesgos y salvar vidas. La Brecha de Guerrero sigue siendo uno de los principales focos de atención sísmica en México, y eventos moderados como el de hoy refuerzan la importancia de no bajar la guardia.
En SkyAlert invertimos en tecnología, calibración y personal especializado, pilares fundamentales para mantener la REDSkyAlert, la red privada de detección sísmica más grande de Latinoamérica.
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