
Somos una empresa 100% mexicana, líder en desarrollo de tecnología para la detección y alerta temprana de sismos.
Conocer másLos sismos han marcado de forma recurrente la historia de México. Uno de los episodios más devastadores del siglo XX fue el terremoto de Quimixtlán de 1920, considerado hasta hoy como uno de los sismos intraplaca más mortíferos registrados en el país. A 106 años de distancia, sus efectos y enseñanzas siguen siendo relevantes.
El evento ocurrió la noche del 3 de enero de 1920, a las 22:25 horas (tiempo local). De acuerdo con estudios posteriores del Servicio Sismológico Nacional (SSN), el sismo tuvo una magnitud estimada de 6.4 y se originó muy cerca de la ciudad de Xalapa, Veracruz, aunque su epicentro fue localizado en la comunidad de Quimixtlán, Puebla, de donde toma su nombre.
En aquella época, el SSN dependía del Servicio Geológico Mexicano, institución que documentó ampliamente el fenómeno. El movimiento telúrico se sintió con gran intensidad en Puebla y Veracruz, y también fue percibido de manera fuerte en la Ciudad de México, donde causó alarma y daños estructurales.
Un sismo superficial y altamente destructivo
Según el SSN, el terremoto de Quimixtlán probablemente fue causado por una falla local relativamente superficial, con una profundidad estimada menor a 10 kilómetros, lo que explica su elevado poder destructivo pese a no tratarse de un sismo de gran magnitud.
El evento se originó dentro de la Faja Volcánica Transmexicana, una región geológicamente compleja donde existen múltiples fallas activas. En esta misma provincia tectónica ocurrió, por ejemplo, el terremoto de Acambay de 1912, otro recordatorio de que los sismos corticales —lejos de las zonas de subducción— pueden generar consecuencias severas.
Impactos humanos y ambientales del terremoto de 1920
Uno de los factores que incrementó dramáticamente el número de víctimas fue la ocurrencia de deslizamientos de tierra y avalanchas de lodo, desencadenadas por la combinación del sismo, la topografía montañosa y la saturación del suelo. Estas condiciones provocaron la muerte de aproximadamente 650 personas.
De acuerdo con el Reporte del Servicio Geológico Mexicano (1922), el terremoto generó múltiples efectos secundarios, entre ellos:
- Surgimiento repentino de manantiales
- Procesos de remoción en masa
- Inundaciones de lodo
- Subsidencias locales
- Colapso de viviendas y caminos

Entre las localidades más impactadas se encuentran Rincón Petlacuacán y Acuatlatipa, que contaban con alrededor de 300 habitantes y desaparecieron por completo debido a los deslaves. En Barranca Grande, ubicada junto al río Los Pescados, de las aproximadamente 400 personas que habitaban la zona, solo sobrevivieron cerca de 80, al quedar sepultadas por el lodo.
La comunidad de Patlanala también resultó severamente afectada, aunque en ella se registraron “solo” tres decesos.

¿Qué pasaría si un sismo similar ocurriera hoy?
Incluso desde principios del siglo XX, los especialistas ya advertían sobre la importancia de planear adecuadamente los asentamientos humanos en zonas sísmicas. El Servicio Geológico Mexicano señalaba entonces:
“La elección del lugar en el cual va a levantarse una construcción es el primer punto que debe preocupar al constructor, pues de la naturaleza del suelo y subsuelo del lugar elegido, de su situación topográfica, de su cercanía o lejanía a accidentes geológicos, dependerán en gran parte los efectos destructores de un temblor”.
Hoy, esta reflexión sigue plenamente vigente. Un sismo similar al de 1920 plantearía cuestionamientos clave:
- ¿Las comunidades realizan simulacros de forma regular y efectiva?
- ¿Las edificaciones cumplen con los reglamentos de construcción actuales?
- ¿Se consideran los riesgos asociados a laderas, ríos y suelos inestables?
- ¿Existe una cultura de prevención y autoprotección suficientemente arraigada?
Memoria sísmica para prevenir futuras tragedias
Recordar eventos como el terremoto de Quimixtlán de 1920 no es solo un ejercicio histórico. Es una herramienta fundamental para fortalecer la cultura de la prevención, promover la planeación urbana responsable y reforzar la preparación ante emergencias.
Conocer el pasado sísmico de México, informarse, participar en simulacros y contar con planes de acción familiares y comunitarios puede marcar la diferencia entre una emergencia y una tragedia. En un país sísmicamente activo, la memoria también salva vidas.
Conoce las soluciones tecnológicas para empresas y particulares que ofrecemos gracias al conjunto de sensores pertenecientes a la REDSkyAlert.
En SkyAlert invertimos en tecnología, calibración y personal especializado, pilares fundamentales para mantener la REDSkyAlert, la red privada de detección sísmica más grande de Latinoamérica.
Descarga nuestra SkyAlert App ahora skyalert.mx/app y manténla actualizada para recibir alertas confiables en tiempo real.
Además, ofrecemos servicios de alertamiento temprano para empresas, manteniéndote protegidos tus activos y colanboradores ante sismos en México. Cotiza ahora https://skyalert.mx/soluciones-empresariales
.jpg)






.jpg)






